Ellas son verbo en futuro, rebeldes ante la inercia, se transforman, crecen, se modelan. Proclaman la esperanza en la agudeza de sus preguntas, y sin esperar respuestas, crean y fundan los mañanas.
Ellas acuden a mi inocencia antigua desempolvando las gastadas pupilas, sólo para verlas expandirse en la existencia, ligeras de equipaje, ingrávidas, con el sólo impulso del destino avivándoles el cuerpo.
Ellas se van haciendo verso a verso, como un poema improvisado, se inscriben en mi historia como prosa consagrada y en sus ojos triunfa la metáfora del tiempo.
Ellas descendieron del universo a mis brazos, y desde mis brazos saltarán a inventar nuevos universos.